El Garaje

Me encanta mi garaje. Guardo un montón de cosas que me importan en ese lugar. Tengo un montón de herramientas: herramientas mecánicas, herramientas eléctricas, herramientas especiales, escaleras, cables de extensión, herramientas de jardín, podadora de césped…y la lista continúa.

Cuando recién me mudé a mi casa, puse tableros en mis paredes, construí un banco, y compré tubos de Rubbermaid. Colgué cada herramienta – cada martillo, desatornillador, llave inglesa, nivel, escuadra, y unos alicates. Monté la escalera en la pared del fondo. Cada cable de extensión lo envolví bien y lo colgué en la pared. El suelo estaba lo suficientemente limpio para comer sobre él. El tablero de herramientas de jardín era una cosa hermosa-en su totalidad, el garaje parecía de un programa de televisión.

… Pero …

Tres cosas sucedieron con el tiempo:

1. Me volví perezoso. Ya no tengo la disciplina para poner las herramientas de vuelta en sus lugares apropiados.

2. Me ocupé. Ya no tengo el tiempo para limpiar el garaje cuando se llena de tierra y polvo.

3. Acumulé “cosas.” Un juguete nuevo, un proyecto a medio terminar, algo que compré en una venta de garaje.

Mi garaje está lleno, y no puedo “guardar” otra cosa en el. Ahora hace frío, y ni siquiera hay espacio para que mi esposa meta su coche y así no tener que caminar hasta el auto con nuestros cuatro niños cuando estamos a 20 grados.

Ya es hora de limpiar mi garaje-para deshacerme de lo innecesario,  tengo que hacer tiempo para limpiar [y hacer un esfuerzo para mantenerlo limpio], y disciplinarme a mí mismo para poner las cosas en el lugar que les corresponde.

¿Realmente voy a limpiar mi garaje?

Bueno, en cierto sentido, sí. Mi garaje es mi vida. He descubierto que cuanto más viejo me hago, más desordenada se vuelve mi vida, con “cosas.” He perdido la disciplina de tener ciertas estructuras fundamentales en su lugar, como mi estudio diario de la Biblia, la oración diaria, etc. estoy demasiado ocupado con otras cosas en la vida para asegurarme de que mantengo mi templo puro… para llenarme de la palabra de Dios, resistir al diablo, y purgar la injusticia. Tengo tantas otras cosas en mi vida que ocupan mi tiempo, y me dejan con la excusa de “bueno, yo no tengo tiempo.”

Mi día no ha cambiado -Todavía tengo las mismas 24 horas cada día como hace 15 años, pero he decidido pasar mi tiempo de manera diferente.

En un esfuerzo por asegurarme de que estoy siendo un buen administrador del tiempo que Dios me ha dado aquí en la tierra, estoy re-evaluando todo lo que hago.

El tiempo es preciado, y de vez en cuando, miramos hacia atrás en nuestra vida y vemos cómo nos hemos deslizado lentamente lejos, muy lejos de donde empezamos. Tú nunca limpiaras tu garaje sólo para que mañana esté tan lleno que ni siquiera puedas caminar en él. Se necesita mucho tiempo para terminar lejos de donde se empezó, por eso no te das cuenta hasta que das un paso atrás y comparas donde te encuentras ahora y donde te encontrabas antes.

¿Acaso es hora de que limpies tu garaje?

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