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El Alfarero

Jeremías, un profeta de Dios, es instruido por Dios para ir a ver al alfarero. Dios le dice en el capítulo 18, “Anda y baja a casa del alfarero, y allí oirás mis palabras…”

Dios quería mostrarle algo – en la Biblia, ves a Dios, por medio de profetas, apóstoles, o Jesús, transmitiendo mensajes y orientando a través de la narración de historias. La Biblia dice en v3, “Bajé, pues, a casa del alfarero, y hallé que estaba trabajando sobre la rueda. Y la vasija de barro que estaba haciendo se deshizo en sus manos; y al instante volvió a formar del mismo barro otra vasija de la forma que le plugo.” Se dice que cuando la vasija que el alfarero estaba haciendo se echó a perder a causa de una roca o bulto, le pareció bien al alfarero volver a dar formar a la vasija para que fuera algo hermoso.

La vasija

¿Alguna vez has utilizado una rueda de alfarero o visto a alguien usar una? Es un proceso fascinante, y Dios lo usa para describir su proceso para nuestras vidas. Nuestra vida es un proceso de formación en la rueda del alfarero, y dependiendo que tanto le permitamos que nos forme será cómo nos veamos cuando él haya terminado. Dios quiere que nuestras vidas sean un recipiente en el cual transportar su Evangelio-las buenas nuevas de Jesucristo. El qué tan útil seamos depende de nosotros.

La Visión

Un alfarero, al formar un recipiente, en primer lugar, tiene una imagen en su mente de cómo se verá el recipiente, luego lo va formando. De la misma manera, Dios tiene una visión para nuestra vida y nos trata de formar como una vasija hermosa.

La Formación

Tomen en cuenta que el barro no puede formarse a sí mismo- ya que se rinde a la mano del alfarero, el alfarero lo forma. Así como sucede con el barro y el alfarero, nosotros no tenemos control sobre nuestra forma final. No trates de “ayudar” a Dios con la formación de tu vida, permítele moldearte en esa forma por la búsqueda de su voluntad a través de la oración, la meditación, y caminar en comunión con él. Durante la formación de una vasija, puede estropearse, deformarse. Una roca, o un punto duro en el barro pueden causar esto. Cuando se utiliza una rueda, si una roca sale durante la formación y las manos del alfarero chocan con ella, abrirá un agujero gigante en la vasija o la doblará fuera de forma, hasta el punto en que sea inútil. De la misma manera, podemos tener piedras o terrones de pecado y desobediencia en nuestras vidas, que hacen que nuestra forma pueda llegar a ser estropeada. Pero nótese en el v4 que el barro se quebró, y parecía bueno para el alfarero… lo que significa que agradó al alfarero para volver a darle forma. Dios se complace cuando le permitimos que nos transforme en la vasija que él quiere que seamos. Y al igual que un alfarero puede hacer algo hermoso después de que se estropeó la vasija, Dios todavía puede dar vuelta a nuestras vidas malogradas y convertirlas en algo hermoso, si se lo permitimos.

El Horno

El proceso final de la formación de la vasija es el horno. El calor hace que el recipiente se endurezca y sea útil. Los ensayos en nuestras vidas son los hornos. A medida que avanzamos a través de ensayos (o pruebas), nuestra vasija de la vida se solidifica. Creo que es posible (aunque poco probable) para un cristiano vivir una vida protegida, y nunca tener un juicio, pero recuerda que una vasija que solamente se seco y no se horneo es más susceptibles al daño que las vasijas que han pasado por el horno varias veces.

Resultados de la desobediencia

Jeremías fue dirigido por Dios para ir al valle de Hinom, un lugar dedicado a la adoración de ídolos Judíos. Este es un lugar donde algunos de los actos más viles, vulgares, y pecaminosos se realizaban. En estos altares fueron sacrificados hijos e hijas del pueblo hebreo. Jeremías les dijo que ellos habían abandonado a Dios y se habían vuelto a los ídolos, y les dijo, además, que el juicio vendría a Judá. Dios le dijo a Jeremías que tomara un vaso de barro y lo rompiera frente a todos los habitantes de Jerusalén y les dijera “Así haré yo pedazos a este pueblo y a esta ciudad, como se hace añicos una vasija de barro cocido, la cual ya no puede restaurarse; y serán sepultados en el Tofet, porque no habrá otro sitio para enterrarlos.”

1 Juan 5:16 dice, “… Hay un pecado de muerte…” y una nación o individuo puede llegar a un punto en que no sirven para nada terrenal. El griego dice “… Hay pecado de muerte…”, indicando que esto no es un pecado, sino una serie de pecados, esos pecados intencionales que se realizan como desafío, y cada vez que lo cometemos, se hace más fácil y más fácil, al punto en el que nos sentimos cómodos con él. Vemos ejemplos de pecado que lleva a la muerte a través del Antiguo Testamento, e incluso en el Nuevo [Hechos 5: 1-11, I Cor. 11: 27-32].

Volviendo al alfarero y la analogía de la vasija; el barro, siempre y cuando se bañe en agua, puede seguir siendo moldeado. Así nosotros, siempre y cuando nos bañemos en el agua del Espíritu de Dios, podemos ser moldeados por Dios. Sin el agua, el barro se endurece a un punto en que no se puede moldear, y como Dios dice al final del mensaje de Jeremías a Judá, este juicio inminente era porque tienen “… endurecido su cerviz, para no atender a mis palabras. ”

Resultados de la Obediencia

La voluntad de Dios es que nosotros nos convirtamos en una hermosa vasija, útil para su servicio. Recordemos que una vasija no crea nada, simplemente recibe, mantiene y dispensa. De la misma manera, nuestro trabajo como vasijas es de recibir el Evangelio de Cristo, mantener sus verdades en nuestro corazón, y dispensar y compartir su amor y bendiciones con los demás.

En 2 Timoteo 2: 19-21, “Pero el fundamento de Dios se mantiene firme, el cual está marcado con el sello de estas palabras: El Señor conoce a los suyos, y no se perderá uno de ellos; ítem: Apártese de la maldad cualquiera que invoca el nombre del Señor. Por lo demás, en una casa grande, no sólo hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y de ellos unos son para honra, y otros para deshonra. Si alguno, pues,  se purificare de estas cosas, será un vaso de honor santificado, y útil para el servicio del Señor, aparejado para toda buena obra.”  Nuestra vida es una vasija… elegimos lo que entra en ella. Pablo le dice a la iglesia de Éfeso que “… lleno del Espíritu ..” Esta palabra “lleno” en el griego significa literalmente estar lleno, lo que refuerza este concepto. Elegimos cuánto del Espíritu de Dios queremos en nuestras vidas, y cuanto de “nosotros” queremos ahí.

Él muestra a Jeremías este alfarero para utilizarlo para hacerle saber a Judá que él no sólo es capaz de volver a darles forma, sino que además le agradaría hacerlo. En el v6 dice, “oh casa de Israel, ¿cómo ha hecho este alfarero? dice el Señor. Sabed que lo que es el barro en manos del alfarero, eso sois vosotros en mis manos, oh casa de Israel. “

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